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¿Qué es la etnografía digital?

Da igual que lo llamemos netnografía, etnografía digital o etnografía virtual. La cuestión es, ¿sabemos lo que es? Este artículo te lo explica.

La netnografía o etnografía digital es un método que permite a los investigadores estudiar el modo en el que las personas se comportan e interactúan en el mundo digital. Se nutre del método básico de estudio de la antropología: la etnografía. Y aunque algunos lo imaginan simplemente como investigación etnográfica online, esta nueva técnica tiene mucho más que ofrecer. La Netnografía considera los medios de comunicación social no sólo como un sitio de investigación o una herramienta, sino como un sistema en curso de inteligencia y generación de percepción.

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Principalmente la etnografía digital se centra en dos cosas

    • El estudio de la “cultura digital”. En este sentido Internet es entendido como un espacio socio-cultural, y por lo tanto los datos producidos en las redes son entendidos como contenido cultural. Las personas generan millones de datos todos los días en internet por iniciativa propia. Cada vez más personas comparten su día a día en las redes, permitiendo el acceso a su ambient intimacy. Desde qué han comido, dónde están o qué están haciendo, las personas buscan compartir momentos de sus vidas con otras personas y mostrar sus experiencias. Con ello están generando datos y datos y más datos. Datos sobre sus gustos, intereses, preferencias, problemas, preocupaciones, etc. Esto produce cambios en los modos en los que la gente se relaciona. ¿cómo se comportan las personas en Internet? ¿cómo afecta la tecnología digital a la cultura offline? La netnografía nos ayuda a comprender estos cambios.
    • El uso de técnicas y herramientas digitales para hacer investigación. Cada vez más investigadores hacen uso de nuevas tecnologías como smartphones, tablets y apps en sus estudios. Si bien en un principio los investigadores utilizaban estas herramientas para registrar ellos mismos los datos, ahora son los propios participantes los que toman fotos o videos y deciden qué y cuándo enviarlo. Gracias a las aplicaciones móviles, los investigadores pueden obtener datos a tiempo real de varios sujetos a la vez. En estos casos, las personas no generan datos por iniciativa propia, sino que lo hacen como parte de la colaboración en una investigación y son guiados por los investigadores.
      En este sentido, la etnografía digital ha sido muy explotada en el mundo del marketing y las empresas para hacer estudios de mercado y comprender el comportamiento de los clientes.

A través de las entrevistas convencionales siempre hay información que nos estamos perdiendo. Sabemos que la memoria de las personas no es tan precisa, y que a menudo factores como las relaciones de poder contaminan la información producida con técnicas como los grupos focales. Una de las ventajas de la investigación “digital” es que los sujetos del estudio pueden estar más implicados en el proceso de investigación, participando desde sus espacios de confort: sus casas, sus trabajos, sus celebraciones (¿rituales?). Son ellos los que registran aspectos de sus vidas y nos los hacen llegar.
Muchas aplicaciones son capaces de categorizar y analizar ciertos de los datos que reciben. Y eso supone la apertura de una miríada de oportunidades para el investigador. ¡Pero ojo! Ninguna aplicación sustituye la mirada antropológica. Son los investigadores, y no las máquinas, los encargados de encontrar los insights. La decisión misma de enviar una foto también es un dato, difícilmente interpretable por una máquina.

Beneficios de hacer Etnografía Digital

  • Diferentes formas de datos se pueden capturar de manera muy eficiente con la tecnología.
  • Menos influencia del observador.
  • Ganas en contexto (metadatos: la información viene con la ubicación, el tiempo, etc. gracias a la geolocalización).
  • Transcripción automática de los datos.
  • Archivado automático de los datos.
  • Puedes hacer la investigación desde cualquier lugar, como por ejemplo desde tu casa, a personas en cualquier otra parte del mundo.

Parece que la propia disciplina de donde emanan las raíces de la netnografia, la antropología se ha mostrado más tímida en emplear estas nuevas técnicas. Desde aquí os animo a que exploréis las posibilidades que tengáis a vuestro alcance para expandir los modos en que la antropología se desarrolla.

No le tengáis miedo. ¡Las nuevas tecnologías también son cultura!

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